Hace un año, encerrada en mi casa, comenzó a gestarse en mi cabeza un cuento, Locuela Manuela. Una pequeña pelirroja que prometía aventuras y desventuras y que era el principio de una colección de esos cuentos que siempre he querido escribir. Pero pudimos salir de casa y Manuela tuvo miedo de asomarse a un mundo que desconocía.
Manuela sigue en mi mente hasta que se haga fuerte y decida presentarse en sociedad.