Esta tenía que ser una historia de vampiros. Pero no de esos que te chupan la sangre, que no se reflejan en los espejos y que prefieren la pasta sin ajo. Estos vampiros no temen al agua bendita, ni a los crucifijos y toman el sol con tranquilidad. Los protagonistas de esta historia te chupan la energía, manipulan tus emociones y la comida que prefieren es la que les ofreces tú.

Vampiros emocionales que solo piensan en ellos mismos, que se comportan como víctimas y que disfrutan dando lástima.

Esta tenía que ser una historia de narcisismos, de envidias y de desgastes. De energías negativas que te atrapan cuando compartes estancia, vida o trabajo. De cómo hay personas que solo piensan en ellas mismas y se acercan a ti por conveniencia, que critican tus opiniones y jamás valoran tus aportes.

Por fortuna para mí, que te cuento y para ti, que me escuchas, una persona vitamina se ha cruzado hoy en mi camino y ha dado un giro radical a esta historia.

Si los vampiros emocionales pretenden ser el centro de atención, ¿por qué hablar de ellos? Los ignoramos y punto.

Esta es la historia de una persona vitamina, que pasa por tu lado y deja en tus labios una sonrisa permanente, de esas que llegan a hacer agujetas en tus mejillas.

Nuestra persona vitamina es pura energía positiva, una forma de vida, una mirada hasta el fondo de tu vientre, allí donde el aire que respiras se convierte en energía y fluye para alimentar todos los órganos de tu cuerpo.

Esta es una historia de escucha activa, de comidas compartidas, de apoyos emocionales. Nuestra persona vitamina pasea por la vida emanando ganas. Ganas de hacer, ganas de sentir, ganas de vivir. Se muestra frente a ti tal cual es, sin máscaras, sin engaños, sin mentiras. Y tú solo puedes quererle, porque te hace sentir mejor persona, porque cuando te habla, sientes que toda la energía del universo está a tu alcance.

En la receta de nuestra línea de vida, tenemos prescrita una dosis cada 24 horas de persona vitamina. Seguro que tienes la tuya muy cerca, que no se te olvide tu toma diaria.

En nuestro camino nos vamos a encontrar vampiros emocionales y personas vitamina. Los primeros se acercarán a ti con cualquier excusa, para morderte en el cuello y atraparte en su red. Las segundas llegarán cuando vean que son necesarias y estarán a tu lado hasta que sanes.

Está en tu mano elegir tu compañía para el viaje. Eres una persona sabia y sabrás a quién guardar un asiento a tu lado. Un consejo, fíate de tu primera impresión.

Y más importante que eso, es decidir qué vas a ser tú para tus acompañantes.